Este aviso ya se publicó una vez.

OCURRIÓ
EN 1918.

La llamaron «gripe española» pero ni nació en España ni se parecía a ninguna gripe. En dos años mató a más personas que la Primera Guerra Mundial. Fue la mayor catástrofe sanitaria de la historia moderna pero el mundo decidió silenciarla.

Sucedió una vez. Pero no será la última.

LA PANDEMIA DE 1918 · DATOS REALES

Los números que no caben
en un titular.

17–0M

muertos entre 1918 y 1920

Ni la paz pudo frenar a la muerte.

0M

personas infectadas

Uno de cada tres seres humanos contrajo el virus.

0sem.

para matar más que el sida en 24 años

Según la estimación del historiador John M. Barry.

20–40

la edad de sus muertos

Se llevaba a los jóvenes sanos: casi la mitad de las víctimas estaba en la flor de la vida.

0años

de esperanza de vida en EE. UU., solo en 1918

Ningún otro año de la historia moderna registró una caída igual.

0

muertos en Filadelfia en seis semanas

Tras autorizar un desfile de 200.000 personas en plena epidemia.

Fotografía de archivo de la pandemia de 1918
IMAGEN · img/archivo-1.jpg Fotografía de archivo, panorámica: pabellón de hospital de 1918, hileras de camas, enfermeras con mascarilla de tela.

EL RITMO DE 1918

Durante dos años, la pandemia mató de media a una persona cada 1,26 segundos.

0

personas habrían muerto desde que abriste esta página.

Se llamaban Thomas, Alfie, Nora. Tenían diecinueve años, planes para el domingo y a alguien esperándoles en casa.

El contador no se detendrá. La memoria tampoco debería.

EL SILENCIO FUE UNA ORDEN

Lo que los periódicos
no publicaron.

Pulsa cada línea para descubrir la verdad.

LAS FOSAS COMUNES

Nadie les encendió una vela.
Hasta hoy.

En 1918 los cementerios se quedaron pequeños. Miles de personas fueron enterradas de noche y deprisa en zanjas abiertas. Muchos eran niños. Casi todos, jóvenes. La tierra se llevó sus nombres para siempre.

Esta llama arde por todos ellos, y los nombra uno a uno.

Léelos despacio. Para muchos, es el único funeral que tendrán.

WHARRAM, YORKSHIRE · SEPTIEMBRE DE 1918

Uno de esos nombres
dejó un cuaderno.

«Dicen en los periódicos que la guerra está acabando. Mienten. La enfermedad que vi nacer en Francia me ha seguido hasta casa y la siento en mi pecho.

Sé cómo termina esto, pero me niego a convertirme en un simple bulto bajo una sábana. Contaré en este cuaderno toda la verdad sobre el Campamento 60 antes de que el fuego lo devore todo».

— DIARIO DE EMILY PORTER · 1918

Su llama sigue encendida en estas páginas. Esta es su historia.

Portada de la novela Cuando ya no esté
IMAGEN · img/portada.jpg La portada del libro, en vertical (proporción 2:3).

LA NOVELA

CUANDO YA
NO ESTÉ

de Víctor Baldoví

Emily Porter tiene veintisiete años, un uniforme de enfermera voluntaria británica y un cuaderno prohibido. En 1916, en un hospital de campaña del frente occidental, ve nacer una enfermedad que la medicina no sabe nombrar. En 1918 esa enfermedad ya tiene nombre, se ha convertido en una plaga y llama a su puerta en Yorkshire.

Emily emprende una carrera contra su propio cuerpo para contar la verdad sobre lo que ocurrió en el Campamento 60. A su lado se encuentra su marido David, un superviviente de las trincheras con sus propios demonios. Una historia de amor cuando todo está en contra. Una novela sobre lo que la Historia calló... y sobre no dejar que nadie muera solo.

«Escriba "neumonía" en el parte, porque no hay casilla para esto».— Emily Porter

Conseguir la novela Ver el booktrailer

GRATIS · EL JUEGO

CAMPAMENTO 60

Antes de leer su historia, vive una noche en su campamento. Noviembre de 1916. Seis camillas, un botiquín medio vacío y Emily Porter a tu lado, reconociendo lo que nadie más ve. Cada decisión puede salvar o matar, y el final... El final es la razón de que esta página exista.

Diez minutos · En tu navegador · Sin descargas · Advertencia: duele.

Jugar gratis

Captura del juego Campamento 60

UN GESTO

Devuélveles una campana.

En 1918 hubo pueblos que prohibieron tocar las campanas por los muertos. El duelo desmoralizaba a los vivos. Miles de personas murieron en silencio. Esta llega con cien años de retraso pero aún estás a tiempo de hacerla sonar. Nadie debería marcharse sin que alguien lo despida.

0 campanadas dadas desde este navegador por los que no la tuvieron.

El silencio era una orden. Romperlo, ahora, es cosa tuya.

Le has devuelto la dignidad a alguien.

No temo a la muerte.

Temo el día en que ya nadie recuerde nuestros nombres.

Porque una persona muere dos veces:

La primera cuando deja de respirar.

La segunda... cuando deja de ser recordada.

— Emily Porter. Abril de 1917.

Una persona menos
en el olvido.